NUESTRA SEÑORA DE LA VIDA     Instituto Secular
ACTUALIDAD
FRASE DE LA SEMANA
NOTRE DAME DE VIE
PADRE MARÍA-EUGENIO
Biografía
Oración
Breve Cronología
Testimonios
Favores
Causa canonización
Hojas Informativas
Semana Santa
Jueves Santo
Viernes Santo
Sábado Santo
Domingo Resurrección
Lunes de Pascua
Material educativo
DÓNDE ESTAMOS
ACTIVIDADES
ENCUENTROS con DIOS
PREGUNTAS
JÓVENES
CONTACTO
ENLACES
MAPA DEL SITIO

 

LUNES DE PASCUA

 Madre de la Vida

 

"En el camino beberá del torrente..." Salmo 109,7

 

 

Al pie de la cruz,

mientras del corazón traspasado de Jesús brotaba agua y sangre,

significando el nacimiento de la Iglesia y la vida que sobre la Iglesia se derrama,

hemos asistido a otro espectáculo centrado en la Santísima Virgen,

que nos ha conmovido profundamente:

la proclamación de su maternidad.

 

Hemos visto a una madre que todo lo perdía al perder a su hijo;

pero al mismo tiempo, hemos sentido la maternidad que en ella se dilataba.

He ahí que en el Calvario Jesús la llama "Madre":

"Ahí tienes a tu Madre, ahí tienes a tu hijo".

Y es que, en el Calvario,

llega a su plenitud la maternidad de la Santísima Virgen.

María era madre de Dios, madre de Cristo Jesús, del Verbo encarnado;

pero su maternidad se amplía y dilata,

a la medida de la Iglesia y del mundo,

y se convierte en la madre de san Juan,

que representa a la humanidad cristiana, a la humanidad regenerada.

 

El Sábado Santo, yendo en pos de ella,

hemos visto cómo esa maternidad se desarrollaba y en qué condiciones lo hacía:

arraigando en una esperanza muy firme en la Palabra de Dios,

en la realización del designio de Dios

que le fue anunciado  el día de la Anunciación,

y también en el sufrimiento.

Y ayer, hemos visto crecer esta maternidad:

María se transforma verdaderamente en la Madre de la Vida.

 

Ese espectáculo nos llena de gozo aquí, en este santuario de Notre-Dame de Vie. 

 

"En el camino beberá del torrente..."

Hemos aplicado estas palabras a Notre-Dame de Vie,

a la vida que de aquí ha de brotar...

El hecho que aquí todo lo domina

es la vida que rebosa del seno, del alma de Notre-Dame de Vie...

 

Toda la familia de Notre-Dame de Vie celebra hoy la fecundidad,

la maternidad de la Santísima Virgen. 

 

En modo alguno alcanzaría todos sus efectos la Pasión de Cristo

si no le añadiéramos nosotros

lo que Dios ha dejado a cada uno para completarla.

Lo mismo puede decirse

de la maternidad de la Santísima Virgen.

Sólo con nuestra colaboración

alcanzará ella toda su fecundidad;

con la colaboración de nuestra oración,

de nuestro apostolado, de nuestra actividad

y del don completo de nosotros mismos.

 

A nuestro reconocimiento

añadamos, pues, el don de nosotros mismos

para garantizar a la Santísima Virgen

la gloria que Dios ha querido para ella.

Así trabajaremos, junto con ella,

en el crecimiento del Cuerpo místico de Cristo,

en la medida que Dios ha querido para nosotros.

extractos de María, Madre en plenitud.

Boletines